La huelga de hambre que mantiene Mario Alberto, socio fundador de La Casa del Mole en Tijuana, encendió las alarmas de la comunidad. Cumplir tres días sin consumir alimento por defender lo que considera suyo es una situación extrema que pone en riesgo directo la vida, y frente a esa realidad, la intervención preventiva no podía esperar.

Por instrucción del alcalde Abdiel Gutiérrez Coronado, personal de Servicios Médicos Municipales acudió al sitio para ponerse a las órdenes de Mario y su esposa. Le realizaron una revisión general, le entregaron sueros e insumos básicos para monitorear su glucosa y contrarrestar la deshidratación. Además, las autoridades mantendrán comunicación permanente con la familia para auxiliarlos en el momento que lo requieran.

Más allá del diferendo legal o particular que exista detrás del caso de La Casa del Mole, enviar asistencia médica inmediata es un acto de pura empatía y sentido humanista. La salud y la integridad física de un tijuanense deben ser la prioridad máxima para cualquier autoridad, sin importar el contexto de la manifestación.

Reconocemos esta pronta atención del gobierno municipal porque ante la vulnerabilidad de un ciudadano no cabe el desinterés. Proteger la vida y tender la mano a una familia que la está pasando mal demuestra una visión de gobierno que prioriza la dignidad de las personas en los momentos más delicados.

El diferendo de fondo seguirá su cauce, pero garantizar la vida y la salud del manifestante era la primera obligación.

¿Cómo evalúan la intervención del Ayuntamiento para brindar auxilio médico a los ciudadanos en medio de este tipo de protestas?