Casi 520 millones de pesos. Esa es la cifra que el XXV Ayuntamiento de Tijuana, encabezado por el alcalde Ismael Burgueño, acaba de aprobar a través del Consejo de Desarrollo Municipal (CONDEMUN). Serán 79 obras destinadas a zonas con alto rezago social: agua potable, drenaje, escuelas y pavimentación. Sobre el papel, la noticia suena como un alivio necesario para miles de familias tijuanenses.
En una ciudad que ha crecido a pasos agigantados y, en muchos sectores, de manera desordenada, llevar servicios básicos a donde más falta hacen no es un favor; es una obligación moral y de justicia social. Que los recursos del FAISMUN se enfoquen en techos dignos, agua limpia y calles transitables para nuestras familias siempre será una dirección correcta. La seguridad y el bienestar de los hogares empiezan por tener un entorno comunitario digno.
Sin embargo, el papel lo aguanta todo. La verdadera prueba no está en la firma ni en la aprobación por unanimidad dentro del cabildo, sino en la supervisión de cada centavo. En Tijuana conocemos bien la historia de obras inconclusas, pavimentos que se levantan con las primeras lluvias y presupuestos que terminan diluyéndose en la burocracia.
El compromiso está hecho y la cifra es clara. Ahora corresponde a la ciudadanía estar atenta, vigilar que cada peso llegue a la colonia señalada y que la calidad de los trabajos sea duradera.
¿Ustedes qué opinan? ¿Cuáles son las obras prioritarias que su comunidad necesita ver terminadas este año?