“Que nadie se victimice.”
Con esa frase, el presidente municipal de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, marcó su postura frente al video que circuló en redes sociales donde se observa una intervención de policías municipales con un ciudadano y la participación del vicepresidente de Canaco.
“Ningún ciudadano puede retar a la autoridad”
Burgueño dejó claro que el caso sigue en análisis, pero fue enfático en un punto: ni la ciudadanía puede exceder sus facultades, ni la autoridad puede actuar fuera de protocolo.
“Seas quien seas, no tienes facultades para retar a la autoridad”, señaló, al tiempo que subrayó que la policía también debe actuar con prudencia y respeto.
El alcalde insistió en que está revisando los videos antes de emitir una conclusión definitiva, pero rechazó que el caso se utilice para “satanizar” a la corporación.
Defensa institucional y resultados en seguridad
Durante su posicionamiento, Burgueño defendió el desempeño de la Policía Municipal, recordando que el año pasado se realizaron más de 11 mil 500 detenciones, incluyendo cerca de 4 mil 800 generadores de violencia.
Afirmó que la actual administración ha logrado resultados históricos en materia de seguridad y pidió no generalizar por un caso específico.
“No podemos por una situación empezar a pedir destituciones”, sostuvo.
Cámaras corporales y más vigilancia
En medio de la polémica, el alcalde anunció que ya se cuenta con 400 nuevas cámaras corporales para elementos policiales —además de las 150 previamente existentes— y que su uso será obligatorio.
También adelantó la instalación de miles de cámaras adicionales en patrullas y puntos estratégicos, con el objetivo de fortalecer la transparencia en revisiones y detenciones.
El mensaje es claro: si hay abuso, deberá comprobarse; si no lo hay, también.
El debate de fondo
La frase “que nadie se victimice” no es menor. Coloca el foco en la responsabilidad compartida entre autoridad y ciudadanía y marca un límite en la narrativa pública del caso.
En una ciudad donde la seguridad es tema sensible y las redes sociales amplifican cualquier incidente en cuestión de horas, el alcalde optó por un mensaje estructural: análisis antes de juicio, defensa institucional y tecnología como garantía de transparencia.
El debate ahora no solo es sobre lo que ocurrió en el video.
También es sobre cómo se equilibran autoridad, derechos y percepción pública en la Tijuana actual.