Una de las noticias que pasó un poco desapercibida en medio del tema de seguridad durante la visita presidencial a Tijuana fue, quizá, una de las más importantes para el futuro de la región: la construcción de la planta desaladora de Playas de Rosarito iniciará a principios de abril.
El anuncio se dio durante la Conferencia del Pueblo celebrada el 30 de enero en Tijuana, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, acompañada por la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda y el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch.
¿Por qué es tan relevante?
Porque estamos hablando de la desaladora más grande de toda Latinoamérica, con una capacidad estimada de producción de alrededor de 2 mil 200 litros por segundo, lo que podría incrementar en aproximadamente 45% la disponibilidad de agua potable para Tijuana y Playas de Rosarito.
En una región donde el estrés hídrico es una realidad constante —cortes, tandeos, dependencia del Río Colorado y crecimiento urbano acelerado— esta obra representa una apuesta estructural para garantizar el acceso al agua en el mediano y largo plazo.
Agua: el verdadero tema de fondo
Durante el evento, se enfatizó que el agua es un derecho y que el proyecto se desarrollará en coordinación entre el Gobierno de México y el Gobierno del Estado. Más allá del discurso político, el impacto práctico es claro: menos vulnerabilidad ante sequías y mayor autonomía hídrica para la zona costa.
La obra estará a cargo de la federación a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), e implicará una inversión multimillonaria dentro de un paquete más amplio de infraestructura estratégica para Baja California.
¿Qué cambia para Tijuana?
Si el proyecto se ejecuta conforme a lo anunciado, la desaladora podría convertirse en una de las obras más determinantes para el desarrollo urbano de la próxima década. No es una solución inmediata, pero sí una pieza clave para evitar que el crecimiento de la ciudad siga chocando con la disponibilidad de agua.
En una frontera que crece todos los días, hablar de seguridad es importante. Pero hablar de agua… es hablar de futuro.