Hay noticias que no se miden solo en números… sino en impacto real.
El alcalde Ismael Burgueño Ruiz encabezó la entrega de más de mil apoyos funcionales en Tijuana, dirigidos a personas con discapacidad motriz y visual. Pero más allá del dato, vale la pena detenerse en lo que realmente significa esto para muchas familias.
En total fueron mil 50 dispositivos: 350 sillas de ruedas, 350 andaderas y 350 bastones. Herramientas que, en papel, suenan simples… pero en la práctica pueden cambiar completamente la rutina de una persona.
Porque aquí no se trata solo de “apoyos”. Se trata de poder salir de casa, moverse con mayor seguridad, depender menos de otros o, incluso, recuperar cierta independencia.
Durante el evento, también participaron autoridades como la secretaria de Bienestar, Wendy Ontiveros González, quien lo resumió bien: no son solo equipos, son herramientas de vida.
Y sí, este tipo de acciones forman parte del discurso de inclusión que el gobierno municipal ha venido impulsando. Pero más allá del mensaje institucional, lo relevante es que estos apoyos sí aterrizan en algo tangible para quienes los necesitan.
Ahora, el punto clave —como en muchos programas— será la continuidad. Que no se quede en una entrega aislada, sino que forme parte de una política constante que realmente cierre brechas.
Porque cuando hablamos de inclusión, no es solo integrar… es facilitar que la vida cotidiana sea un poco menos complicada.
Y ahí, cada apoyo sí cuenta.