Anoche, por primera vez, se realizó en la ciudad un censo nocturno de personas en situación de calle y movilidad. La intención es clara: saber cuántas son, dónde están y cómo viven, para que los programas sociales no se queden en teoría, sino que lleguen a quienes más lo necesitan.
El presidente municipal Ismael Burgueño Ruiz participó en el arranque desde la Delegación Centro y lo dijo sin rodeos:
“Detrás de cada persona en situación de calle hay una historia. Este censo nos dará un panorama para devolverles dignidad, mejorar su calidad de vida y ayudar en su reintegración”.
En la jornada participaron más de 300 servidores públicos de los tres órdenes de gobierno, junto con instituciones como el SDIF, el Centro de Justicia para las Mujeres, ISESALUD y distintas secretarías.
El operativo se concentró en la Zona Norte, mientras que equipos adicionales recorrieron Playas de Tijuana, San Antonio de los Buenos y La Mesa. Antes de salir a campo, los funcionarios recibieron capacitación para atender con sensibilidad y respeto.
Incluso, en la Delegación Centro se instaló un Centro de Mando con módulo del Registro Civil para que las personas censadas pudieran acceder de inmediato a trámites básicos, un primer paso para recuperar derechos y presencia institucional.
La titular del Centro Nacional de Prevención del Delito, Beatriz Olivares Pinal, lo resumió con una frase:
“Queremos saber quiénes son y cuántas son las personas que viven en las calles. Este es un esfuerzo colectivo por garantizar mejores oportunidades y derechos humanos”.
¿Por qué importa este censo?
Porque sin datos no hay política pública real. Y en Tijuana, donde la movilidad y la migración marcan la vida diaria, contar a quienes hoy viven en la calle es el primer paso para atenderlos con dignidad.
El alcalde Burgueño agradeció la participación del Ayuntamiento, el Gobierno del Estado y el Gobierno de México, subrayando que la visión debe ser humanista e incluyente.
Al final, este censo no solo es un número. Es un recordatorio de que cada rostro en la calle tiene nombre, historia y derecho a una segunda oportunidad.